{"id":13140,"date":"2016-12-05T17:23:19","date_gmt":"2016-12-05T17:23:19","guid":{"rendered":"http:\/\/psicologiasocial.com.ar\/escuela\/la-psicologia-social\/"},"modified":"2022-03-14T09:25:05","modified_gmt":"2022-03-14T12:25:05","slug":"el-encuadre-institucional-por-e-pichon-riviere","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/psicologiasocial.com.ar\/wp2\/el-encuadre-institucional-por-e-pichon-riviere\/","title":{"rendered":"El encuadre institucional por E. Pichon Rivi\u00e9re"},"content":{"rendered":"<p>El contraste que m\u00e1s sorprende al psicoanalista en el ejercicio de su tarea, consiste en descubrir con cada paciente que no nos encontramos con un hombre aislado, sino ante un emisario; en comprender que el individuo como tal no es s\u00f3lo el actor principal de un drama que busca esclarecimiento a trav\u00e9s del an\u00e1lisis, sino tambi\u00e9n el portavoz de una situaci\u00f3n protagonizada por los miembros de un grupo social (su familia), con los que est\u00e1 comprometido desde siempre y a los que ha incroporado a su mundo interior a patir de los primeros instantes de su vida.<\/p>\n<p>Durante a\u00f1os, las ciencias pretenciosamente llamadas \u00abdel esp\u00edritu\u00bb negaron al Hombre total, fragment\u00e1ndolo en su estructura y destruyendo su identidad. As\u00ed naci\u00f3 una psicolog\u00eda disociante y despersonalizada para la cual la mente se disgregaba en compartimentos estancos. Como resultado de esta divisi\u00f3n escap\u00f3 al psic\u00f3logo el problema de la acci\u00f3n; se trabajaba con la imagen de un hombre estatico y aislado de su contorno social. Quedaron as\u00ed al margen del an\u00e1lisis sus v\u00ednculos con el medio en que viv\u00eda sumergido. Investigadores con mayor coraje se atrevieron a romper con las normas vigentes y tomando como punto de partida situaciones concretas y vivenciadas en lo cotidiano -un partido de f\u00fatbol, por ejemplo-, ubicaron el acontecer psicol\u00f3gico en una nueva dimensi\u00f3n: lo social. Tal el descubrimiento de Herbert Mead, que concibi\u00f3 al hombre como un ser habitado y dinamizado por las im\u00e1genes de la relaidad externa, que al ser incorporadas y actuadas en el interior, revisten en cada uno de nosotros una forma personal y se transforman en el signo de nuestra identidad. La vieja oposici\u00f3n entre el individuo y sociedad se resuelve entonces en este nuevo campo -el de la psicolog\u00eda social- en la que s\u00f3lo existe el hombre en situaci\u00f3n. Pero tal s\u00edntesis te\u00f3rica se enfrenta en la acci\u00f3n con elementos aparentemente antag\u00f3nicos, como pueden serlo la determinaci\u00f3n mec\u00e1nica por lo social, de un lado, y la libertad individual, del otro; es decir, la imitaci\u00f3n y la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo primero engendra un peligro: la alienaci\u00f3n; lo segundo desencadena un temor: el miedo a la libertad.<br \/>\nLa psicolog\u00eda social se esfuerza por salvar en cada hombre ese conflicto que lo desgarra interiormente, capacit\u00e1ndolo para integrar su individualidad, su \u00abmismidad\u00bb con ese mundo social a que pertenece y que lo habita.<\/p>\n<p>La labor del investigador social consiste en indagar las dificultades que cada sujeto tiene en un grupo determinado, que puede ser su familia, la empresa donde trabaja, la comunidad a la que pertenece. Esto da lugar a los distintos niveles de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El campo de acci\u00f3n del psic\u00f3logo social es el de los miedos; su tarea es esclarecer su origen y el car\u00e1cter irracional de los mismos, los que en \u00faltima instancia pueden ser reducidos a dos: el miedo a la p\u00e9rdida y el miedo al ataque. Ambos se alimentan en un clima socioecon\u00f3mico cuyo com\u00fan denominador es la inseguridad b\u00e1sica, vinculada con la incertidumbre que rodea a los medios de subsistencia y que constituyen el cortejo obligatorio de la moderna organizaci\u00f3n industrial. En particular, esta inseguridad se refiere a la limitada oportunidad de ocupaci\u00f3n, a los escasos ingresos, al paro, a la enfermedad, a la vejez. Esta ansiedad, cuando es vivida en forma grupal, adquiere las caracter\u00edsticas del temor a la muerte y a la desintegraci\u00f3n familiar. Lo que trata de lograr el psic\u00f3logo social a trav\u00e9s de su tarea es el reajuste de los mecanismos de seguridad, que se expresan como situaci\u00f3n de encontrarse a salvo, con defensas frente al azar. Habitualmente ese concepto se refiere a las condiciones econ\u00f3micas. La seguridad social implica la certeza de haberse liberado de los fantasmas de la miseria, la desocupaci\u00f3n, la vejez y la muerte.<\/p>\n<p>Dentro de ese clima de inseguridad que toma el psic\u00f3logo social como campo de su tarea, sufrir\u00e1 impactos provenientes en forma tambi\u00e9n de incertidumbre, ligadas a su historia personal por un lado y, por el otro, a la desconfianza o actitud doble del contratante que le adjudica una omnipotencia excesiva en la resoluci\u00f3n de los problemas y, simult\u00e1neamente, mantiene una desconfianza cr\u00f3nica frente a los resultados que tratar\u00e1 siempre de interpretar como productos del azar. El psic\u00f3logo social tendr\u00e1 entonces que vencer fuertes resistencias provenientes de s\u00ed mismo y de los otros, y podr\u00e1 superar este cerco de ansiedades y desconfianzas con una buena instrumentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es decir, ser psic\u00f3logo social es tener un oficio, que debe ser aprendido, ya que no se nace con esa posibilidad. S\u00f3lo cuando puede resolver sus propias ansiedades y sus perturbaciones en la comunicaci\u00f3n con los dem\u00e1s puede lograr una correcta interpretaci\u00f3n de los conflictos ajenos. En la medida en que el sujeto dispone de un buen instrumento de trabajo, resuelve incertidumbres e inseguridad; reci\u00e9n entonces es un operador social eficiente.<\/p>\n<p>(Enrique Pichon Rivi\u00e9re en \u00abLa psicolog\u00eda cotidiana\u00bb, 1966\/67, p\u00e1ginas 9 a 11)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El contraste que m\u00e1s sorprende al psicoanalista en el ejercicio de su tarea, consiste en descubrir con cada paciente que no nos encontramos con un hombre aislado, sino ante un emisario; en comprender que el individuo como tal no es s\u00f3lo el actor principal de un drama que busca esclarecimiento a trav\u00e9s del an\u00e1lisis, sino [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":18496,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[31,39],"tags":[],"class_list":["post-13140","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-pichon-riviere","category-textos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/psicologiasocial.com.ar\/wp2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13140","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/psicologiasocial.com.ar\/wp2\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/psicologiasocial.com.ar\/wp2\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/psicologiasocial.com.ar\/wp2\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/psicologiasocial.com.ar\/wp2\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13140"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/psicologiasocial.com.ar\/wp2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13140\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/psicologiasocial.com.ar\/wp2\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18496"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/psicologiasocial.com.ar\/wp2\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13140"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/psicologiasocial.com.ar\/wp2\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13140"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/psicologiasocial.com.ar\/wp2\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13140"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}