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La Corporeidad Silenciada

//La Corporeidad Silenciada

Cuerpos cercenados, por la mirada de muchos y de nadie, somos nosotros mismos los
que limitamos nuestro sentir y la expresión del cuerpo a la mirada del mundo que
determina el existir de cada uno de nosotros, y hacemos ese mundo que arbitraria y
paradójicamente nos autocondena a ser como el otro espera, quiera y exige que sea.
Pero, ¿quiénes somos en realidad? El otro nos construye y nos destruye en la manera
que se lo permitimos.
La libertad del cuerpo es la del alma misma, la del sentir, del pensar, del hacer y
explorar nuestras posibilidades y propias limitaciones y represiones. Es la jaula propia
o impuesta, son ambas cosas, porque nos autocondena dando poder al otro a decidir
sobre nuestro sentir y expresar. Esto implica una mirada que condiciona la corporeidad
de cada uno, e implica una forma de relación con los otros, en función de la propia
subjetividad que impacta en la imagen de sí mismo y la autoestima que determina el
existir mismo de cada persona, pero se han preguntado ¿qué o quién somos? ¿Somos
quien queremos ser? O sólo somos ante el otro lo que el otro espera de nosotros, que
no es quizás capaz de hacer consigo mismo un interjuego de palabras o verdades
cruzadas que simplemente cercena la esencia de cada ser.
Cuestionamos todos estos limitantes que acompañan nuestras vidas casi
eternamente. Solo tenemos una vida y un solo cuerpo, no podemos cambiar de cuerpo
como de ropa y dejarlo en el perchero para salir con el que hoy me queda más lindo,
cómodo o seguro. Solo tenemos un cuerpo y es la conexión al mundo, a los otros, a
las propias experiencias y las compartidas.
Estos estereotipos de pensamiento hicieron del ser humano un reproductor de actos
repetitivos que indujeron a establecer patrones de pensamiento en cuanto a una idea
de cuerpo, lo instituido entorno de lo aceptado o lo prohibido, de lo socialmente
permitido, en realidad es querido de este modo fabricando modelos homogéneos que
hicieron del ser un cuerpo armado y sistemático sometido a conductas limitadas y sin
sentido significativo, por el contrario desligado de todo lo afectivo, basados en modelos
de educación verticalistas homogeneizantes totalmente conductistas, que poco tienen
que ver con la expresión libre y exploratoria que enriquezca la corporeidad del ser
humano en cuanto lo creativo, pero esto no solo en cercenar el movimiento del cuerpo,
sino ir más allá en cuanto limitantes de la conducta humana, en fomentar sujetos
obedientes y condicionados por conductas socialmente aceptadas muy ligadas a
credos arraigados, mandatos, mitos, tabúes en cuanto a la obediencia para un orden
socialmente establecido que fomenta sujetos con poco divertimento y mucho menos
pensamiento crítico para nada Socráticos.

En este sentido es relevante marcar la dirección de una educación obsoleta, que
tiende a reproducir modelos que apuntan al repetir por repetir sin pensar, pero con un
objetivo muy claro que es el de dominar. Pensar hoy el cuerpo, en tiempos en que lo
real irrumpe en la vida de todos los seres, en general, de manera abrupta y sin llamar
a la puerta generando incertidumbre, angustias, limitaciones, condicionamientos que el
Yo no puede recepcionar sin antes oponer cierta resistencia –defensas naturales que
tienden a autoprotegerse de un enemigo invisible que puede estar en todos y en
cualquier lugar a la vez en tiempos de pandemia, algo impensado para muchos– se
presenta una forma distinta de conducir los cuerpos. Cuerpos distanciados, tapados,
limitando expresiones, cuerpos fragmentados, con un recorte frente a la mirada del
otro, que se muestra y que no, límites entre lo íntimo y lo privado, la confidencialidad
de lo propio que se hace público, la falta de libido, lo erotizado desvanecido por la falta
de lo completo, el cuerpo en partes… jugar con la imaginación de pensar cómo es el
otro o cómo el otro nos ve tal vez despierta otro tipo de desafíos.
¿Cómo queda el cuerpo ante tales circunstancias? ¿Cuál será el verdadero impacto
de estas limitaciones? Hoy se está empezando a pensar e implementar distintas
maneras para insertarse en las funciones cotidianas pero me preocupa pensar: ¿cómo
impacta en los más pequeños esta nueva forma de relación con el cuerpo propio y de
los otros? Sin dudas dejará una impronta que determinará nuevas formas de accionar
y de mirar, sin embargo, ¿estamos parados frente a nuevas formas de
cercenamiento en cuanto a las relaciones sociales y lazos vinculares? ¿Cómo se
puede pensar el vínculo y la construcción de la corporeidad?
Desde un enfoque psicosocial, Enrique Pichon Rivière define al hombre como un ser
social en situación, determinado por sus condiciones concretas de existencia.
Partiendo de esta idea, el ser humano es con otros “social por naturaleza”, su
existencia está determinada desde esta mirada: sin el otro no viviría. Sus formas de
relación, de interacción, de pensar, de sentir están necesariamente ligadas,
conectadas con lo que trae del otro y lo que construye con otros.
Retomando mi preocupación por cómo serán las formas de relación con el cuerpo me
atrevo a decir que será un gran impacto social la respuesta, y en relación, una
corporeidad con heridas en su construcción y estructuración que llevará mucho tiempo
reconstruir. Es momento de reforzar una mirada Gestáltica y pensada desde la
Psicología Social gestalt-gestaltung, estructura estructurándose.
Digo “reforzar” porque ya en el ser humano hay muchas huellas de cercenamiento en
el cuerpo por su propia historia, por los mandatos, condicionamientos sociales. Ante lo
inmediato, lo abrupto, lo disruptivo, invito a pensar con este escrito los diferentes
interrogantes antes mencionados, pero más aún a plantear otros y, en ese sentido,
proponer una mirada desestructurada que permita construir y deconstruir ante lo

diverso, planteando el lugar de cuerpo como algo trascendental en la vida de todos los
sujetos, como un cuerpo que siente, expresa, comunica, se relaciona, generando
puentes de conexión con el otro… y aquí pensar cómo serán esas conexiones, esa
forma de decir, hacer, sentir y expresar en cuanto a la fragmentación a la que hoy se
ve expuesto y sometido nuevamente pero desde otro lugar poco explorado y vivido de
una manera semejante.

Profesora Verónica Del Oro
Tec. Sup. en Psicología Social
Especialista en Políticas Socioeducativas
Contacto: veronicadeloro19@gmail.com

Algunas reflexiones acerca del escrito sobre “La corporeidad silenciada” de
Verónica Del Oro

Gladys Adamson

Agradezco el aporte de la Psicóloga Social Verónica Del Oro acerca de un tema que
llevamos tiempo reflexionando que es acerca de la corporeidad en las tecnologías on
line.
Acuerdo totalmente con la autora que diseñamos nuestro cuerpo de acuerdo a las
expectativas de los otros. George Mead, uno de los interlocutores teóricos de E.
Pichon Riviere enfatizó la importancia de los gestos de los otros y la actitud del otro
generalizado que, por representar las actitudes de toda la comunidad, ejerce un
control sobre el comportamiento del individuo.
Necesitamos ser incluidos, aceptados por lo cual moldeamos nuestro cuerpo de
acuerdo a esas expectativas: ser flaca, maquillarse, estar a la moda, sonreír o estar de
buen semblante. No tener expresiones corporales intensas como grandes carcajadas
o arranques de ira. En el esquema corporal también se juega esta contradicción
señalada por E. Pichon Rivière entre alienación y libertad. La alienación seria la sobre
adaptación y la libertad la que puede implicar una marginación.
Podemos pensar que podríamos dialectizar esta contradicción respondiendo al
semblante que la sociedad nos exige pero que en nuestro esquema referencial nos
permitamos experimentar esa libertad que otorga la autonomía en el pensar, sentir y
hacer respecto del mundo y son nosotros mismos. Estoy segura que Verónica Del Oro
acuerda con esto pues ambas somos Psicólogas Sociales formadas en el ECRO de E.
Pichon Rivière y nos dedicamos a la formación que aspira a este logro.

Con la Pandemia: acuerdo con la autora que el cuerpo debe ser protegido, aislado. El
encuentro por Zoom significa acceder a parte del cuerpo, se nos presenta un
fragmento del cuerpo en los cuadrados del zoom. Allí se está limitado en las
expresiones de actitudes, el cuerpo esta menos erotizado, su representación se
encuentra más librado a la imaginación el otro.
En el artículo surge un interrogante importante: ¿Cómo impacta, en los más pequeños,
casi todo un año en estas condiciones? ¿Cómo afectará la construcción de su
Esquema Corporal que según Pichon Rivière se construye en un contexto vincular y
social? (familiar, escolar, cultural).
De todos modos estas son reflexiones generales que no excluyen situaciones
particulares como pueden ser personas cuadripléjicas o con dificultades motoras o con
algún rasgo que no coincida con los cánones estéticos sociales.
O sea, en algunas situaciones particulares el Zoom puede otorgar un mayor grado de
libertad para interactuar con otros que la condición de presencialidad.
Agradezco a Verónica Del Oro este escrito porque, en este momento de Pandemia,
necesitamos reflexiones como la que ella nos acerca como estímulo para esos
espacios de libertad que es poder pensar, con otros, acerca de nuestra realidad.

2020-11-18T22:01:28+00:00 Textos|