“La Cheta de Nordelta” como ha sido bautizada por las redes virtuales es una persona o un personaje que merece ser interrogada por la Psicología Social.

Todos los adultos, Según Hanna Arendt tenemos prejuicios y juicios previos. ¿Cuál es la diferencia? Los prejuicios son convicciones que no aceptan ser interrogados, el sujeto que los sufre vive estos prejuicios como realidades: los pobres son “grasa” los negros son “viciosos”, los judíos son avaros y egoístas etc. Los juicios previos en cambio son universales: cuando nos acercamos a algo desconocido siempre imaginamos aquello con lo que nos encontraremos, cuando enfrentamos algo desconocido le damos, con antelación, un sentido que es un juicio previo. No avanzamos hacia lo nuevo totalmente en blanco, Castoriadis plantea que el ser humano no tolera que algo no tenga sentido, si no lo tiene se lo adjudicará.
Cuando se desconocía el origen del mal del SIDA era un “castigo divino”.

Los juicios previos se conforman a lo largo de la vida como producto de las experiencias vinculares y de los referentes significativos que hemos tenido en los diferentes ámbitos por los que atravesamos y crecimos.
Primero será el ámbito familiar, luego diferentes instituciones como escuelas primarias, secundarias y superiores, clubes, iglesias, Organizaciones laborales, viajes etc. Estos ámbitos constituirán lo que Pichon Rivière denomina nuestra ecología interna. Las figuras significativas de nuestra historia se transforman en referentes de nuestra propia identidad y conforman un “grupo interno” con el cual dialogamos y tomamos decisiones.
Si alguien fue criado en un ambiente aristocrático con sirvientes de color y una niñera negra no es de extrañar que como Thomas Jefferson, tercer presidente de EEUU (1801-1809) tomara como amante a una mulata, a la que fue fiel manteniendo la relación hasta su muerte y le diera 6 hijos a los que libertó.
La ecología interna contiene formas estéticas (Jefferson siempre soñó con una casa magnifica y lo logró con su famosa mansión Monticello en Virginia). Hay además una ecología sensible no solamente referida a paisajes sino olores, sabores etc. Hay una famosa cita de Marcel Proust a quien el sabor de una magdalena mojada en té lo retrotrae muy vívidamente a su infancia y su tía Leoncia quien le ofrecía justamente una madalena mojada en té los domingos por la mañana cuando iba a saludarla antes de ir a misa.

Las familias de clase alta argentina forma a sus niños en determinados hábitats como casas espaciosas, campos, estancias donde pasan, en general sus vacaciones. Las estancias si bien son espacios privados son de una extensión que hace que la percepción de formas, sonidos, olores sea placida y controlada por el o la propietaria, las personas con las que se encuentran son esperables, conocidos, y forman parte de su círculo cotidiano. Esto hace que no pueda haber formas y estímulos sensibles disruptivos a la estética esperada con anticipación. La clase alta argentina lleva a sus hijo/as a determinadas escuelas, colegios y Universidades que también guardan determinadas estéticas. Por lo general son católicas, y cuidan a sus integrantes buscando que pertenezcan a determinadas familias, con determinados apellidos. Pensemos en el Colegio Saint George de Quilmes una enorme edificación inglesa con inmensos parques y campos de deportes donde concurren hijos de embajadores, de estancieros o aquellos que pueden pagar una fortuna mensual para permanecer allí.

Los lugares de deportes también conservan una estética señorial como por ejemplo el Tenis Club Argentino o el tradicional CUBA.

Esta ecología interna sumada a personas significativas que se han transformado en referentes que pueden ser el padre, pero también podría ser la abuela, un tío o un sacerdote constituyen los ejes fundamentales que rigen sus decisiones en la vida: en qué barrio vive, con quién se casa, dónde educa a sus hijos, dónde vacacional, qué profesión elige, qué clientes acepta como tales etc.
Pero también puede ser que su lugar de origen no sea la clase alta sino una familia de clase media pero que tiene como Grupo de Referencia a la clase alta. Esta circunstancia hace que sus seguridad de pertenecer a una élite de la sociedad no sea tan segura por lo cual debe ser mucho más cuidadosa de los modos burgueses de ser, de hablar, de vestirse, donde veranear etc.

Esta crianza puede transformarse finalmente en una burbuja donde se vive en Recoleta, se practica deporte en el Tenis Club Argentino, se va de compras a negocios de la calle Arenales, se vacaciona en José Ignacio o en el campo etc. por lo cual todo lo que no responde a esa ecología es rechazado como feo, cache, desagradable, ruidoso, como propio de “bestias” y no de seres humanos “como uno”.
Esta persona o personaje ha construidos su estética moral y visual de manera dicotómica. Ella no duda qué es lo bueno y qué lo malo en lo que ve y en lo que juzga. Sus referentes son personas de apellido o Ministros del Gobierno. Su ética es más moral que ética. Ella establece muy tajantemente que es lo que se debe hacer, como se debe uno comportar y como no. Es prisionera de ciertos códigos formales que no cuestiona. No tolera la cultura popular, todo lo que menciona, tomar mate, escuchar música estridente, llevar al perro con la familia, veranear en la Bristol de Mar del Plata pertenece a una cultura popular que es barroca y de mezclas estéticas, de sonidos e imágenes. Pueden hablar de santa evita o de Gardel (cuando la imagen de Perón estaba prohibida ponían la foto de Gardel al que identificaban con la misma sonrisa de Perón).

Es comprensible que piense, sienta y haga lo que hizo porque uno imagina las circunstancias en que conformó su Esquema Referencial (formas de pensar, sentir y hacer). El peligro de este tipo de pensamiento es su clausura. Su carácter de cerrado, de burbuja y de elegir seguir perteneciendo solamente a esa burbuja. El temor es que se constituya en un núcleo protofascista que puede pasar fácilmente al racismo, al “que los maten a todos”, “ellos son mis enemigos” como hizo el nazismo con los judíos en la Alemania de los años 30.

Una cosa es comprender de donde se origina o de donde proviene este tipo de “estética moral y visual” pero eso no hace que sea posible justificarlo.
En momentos de incertidumbre o de cambio puede volverse extremista y aspirar a la eliminación del distinto al que vive como enemigo sólo porque es distinto.
Este es el riesgo de este tipo de pensamiento que en el discurso de la cirujana se encuentra todavía en ciernes pero de tener condiciones para su exacerbación puede llegar a ser fanático racista y homicida.